Aunque no las pueda ver
Tanya y Betty estuvieron en el hospital desde el primer día, a pesar de la situación delicada en la que se encontraba Zayra, ellas jamás perdieron la fé.
Rezaban cada noche rogándole a Dios que la dejara vivir. Zayra no podía verlas o escucharlas, pero algo es seguro, ella sentía su amor.
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